sábado, 22 de mayo de 2010

EL DÍA.

Una vez más veré una final desde muy lejos. Habrá una distancia sideral entre la tensión propia de una final de Champions y la mía. Hace ya muchos años que no me corroen los nervios en la finalísima del fútbol mundial. Y es que hace muchos años que mi equipo no combate en esta guerra, hace años que se pasea con la bandera blanca en octavos, a ver si la guarda el próximo año.
Y estando tan tranquilo, donde quiera que esté, cuando Inter y Bayern salten al cesped del más majestuoso de todos los estadios de fútbol, pensaré lo que siempre pienso cuando suena ese himno el día de la final: "¿qué se sentirá ese día vestido de corto?". Y nunca tengo respuesta. Debe ser único.
Hoy para muchos de los que saltan al tapete verde, puede que sea la primera final de Champions que disputen, y para muchos, también, puede que la última. Ellos lo saben, por eso van a dejar hasta el último aliento por llevarse la victoria. Además ambos equipos luchan por emular la hazaña que el Barca logró el pasado año, el triplete.
Me gustaría ver a Robben levantando esa copa, pero seguro veré a barrilete Sneijder. Que gane el mejor y que lo disfrutemos.

5 comentarios:

  1. Tardó en parir la burra... no?

    ResponderEliminar
  2. juega el barça?? jajajaj

    ResponderEliminar
  3. Felicidades a el inter.Gran final en el mejor escenario posible y felicitar tambien a las dos aficiones.

    ResponderEliminar
  4. Agu, esa misma pregunta me la he hecho yo tambien cada vez que veo un partido tan importante: ¿qué se sentirá? Debe ser increible... Un saludo a todos y nos vemos en la feria.

    ResponderEliminar
  5. La final de la Champions coronó anoche al nuevo rey de Europa. Su nombre, José Mario dos Santos Félix Mourinho. El portugués conquistó un histórico triplete para el Inter y, de paso, dio aún más brillo a su fichaje por el Real Madrid. Sólo falta su rúbrica en el contrato, porque lo más difícil ya lo ha hecho: convencer al madridismo de que es el técnico ideal para devolver al club al lugar que se merece. Si quedaba alguna duda sobre su llegada, anoche quedó disipada al ver al luso levantando el título, precisamente en su próxima casa.

    The Special One ha sacado el máximo partido posible a una plantilla de calidad, pero que está hecha de los descartes del resto de grandes de Europa. Además dio una lección magistral a su antiguo maestro, Van Gaal, a quien desarboló tácticamente con un partido de manual. Manejó el encuentro a su antojo, defendió a la perfección cualquier acometida bávara y aprovechó todas las oportunidades de las que dispuso para generar peligro.

    Por si todo esto fuera insuficiente, Mou acabó de un plumazo con esa leyenda, tan antigua como falsa, que tacha su fútbol de defensivo y conservador. Sólo hay que echar un vistazo a la alineación que puso en liza en el Bernabéu para darse cuenta de que siempre va a por todas. Un equipo que juega con Sneijder, Pandev, Eto’o y Diego Milito es la mejor prueba de ello.

    Con estos argumentos, a los que hay que sumar su extenso palmarés —conquistó ayer su segunda Champions para un currículo que incluyo 18 títulos de primer nivel—, no es de extrañar que el Madrid confíe en él para volver a reinar tanto en España como en Europa. Anoche, el fútbol le dio la razón a su apuesta. El portugués es el hombre ideal para dirigir el nuevo proyecto blanco.

    ResponderEliminar